Los peores chistes de la historia
Un testigo de Jehová se sienta junto a un andaluz en un vuelo Sevilla-Tenerife.
Cuando el avión ha despegado empiezan a repartir bebidas a los pasajeros.
El andaluz pide un cubatita de ron.
La azafata le pregunta al testigo de Jehová si quiere beber algo.
Contesta el testigo de Jehová con mal tono:
“¡Prefiero ser raptado y violado salvajemente por una docena de putas de Babilonia antes que una gota de alcohol toque mis labios!”.
El andaluz le devuelve el cubata a la azafata y dice:
“Yo también. No sabía que se podía elegir”
Un viejo estaba sentado en un banco en un centro comercial.
Un joven se acercó y se sentó también en el banco.
Tenía el pelo revuelto y de diferentes colores (verde, rojo, naranja, azul y amarillo).
El viejo se le quedó mirando fijamente, por lo que el joven le dijo:
- ¿Qué pasa, abuelo, nunca hiciste nada salvaje en tu vida?
El viejo respondió:
- Una vez me emborraché y practiqué el sexo con un loro, por lo que estaba pensando si tú serías mi hijo.
Durante una visita a un Instituto Psiquiátrico, uno de los visitantes le preguntó al Director, qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser Internado.
- ‘Bueno’, dijo el Director, ‘hacemos la prueba siguiente: llenamos completamente una bañera, luego le ofrecemos al paciente una cucharita, una taza y un cubo y le pedimos que vacíe la bañera. En función de cómo vacíe la bañera, sabemos si hay que internarlo o no’.
-Ah, entiendo- dijo el visitante. – Una persona normal usaría el cubo porque es más grande que la cucharita y la taza.
-No -dijo el Director, “una persona normal sacaría el tapón”. Usted ¿qué prefiere: una habitación con o sin vista al jardín?